Leyendo un compendio de artículos periodísticos sobre Lionel Messi y el síndrome de Asperger me dio por escribir del tema pues me causó inquietud la forma en que lo tratan los periodistas Rodrigo Calvoso y Tiago Domingos en su nota titulada "Lionel Messi y el malentendido con el autismo" donde en principio hacen continua referencia a que es una enfermedad, que causo indignación a la familia de Messi iniciando acciones judiciales contra el jugador Romario por comentarlo en redes sociales, a la par en el artículo el autor del rumor el periodista Roberto Amado pide disculpas a la familia lo cual en síntesis da una idea negativa sobre el autismo y el Síndrome de Asperger, como si fuese algo "malo".
Roberto Amado publica el 28 de agosto de 2013 un artículo titulado "Como el autismo le ayudó a Messi a ser un genio"donde inicia con que hay un diagnóstico desde que Messi tenía 8 años indicando que no se ha hecho público para protegerlo. En su artículo reflexiona como el autismo le ha permitido una habilidad para predecir patrones, comprender las jugadas y moverse dentro de la cancha siguiendo esas reglas. No parece existir algún elemento ofensivo pues analiza las diferencias observadas, tanto por él como por personas vinculadas con el autismo, en Messi como argumento de su artículo.
Tampoco parece ofensivo lo que publica el jugador Romario quien tomo la reflexión del periodista Tejón y transcribe lo que ese otro periodista indica al escribir su twitter: "¿Ustedes saben que Messi tiene el síndrome de Asperger? Es una forma leve de autismo, que le dio el don de la atención y la concentración, lo más importante de todo en el fútbol. Newton y Einstein tenían también niveles de autismo. Espero que, como ellos, se supere y continúe dando, día a día, ese bello fútbol".
Entonces podemos decir que no son las declaraciones lo que espanta o causa polémica sino lo que el autismo representa para la sociedad, una condición discapacitante no algo que puede dar una ventaja o potenciar cualidades que es lo que los periodistas querían manifestar supongo como una forma de apoyo a la neurodiversidad.
¿Por qué sería indignante para la familia? me pregunto yo. Sólo puedo pensar porque el hecho no esté sustentado y no exista un diagnóstico clínico en realidad. Apenas en 1992 en Estados Unidos se comienza a diferenciar y para 1994 es incluido en el DSM IV, manual de referencia para los profesionales. Considerando un diagnóstico en Argentina para 1995 parece improbable pues apenas los médicos estarían comprendiendo que era y guiándose por el manual sólo diagnosticarían casos muy evidentes que correspondieran a los items señalados, aún hoy en día es complejo diagnosticar a alguien que se sepa desenvolver medianamente en sociedad y no tenga muchos problemas. El único diagnóstico clínico público de Lionel es el de su retraso en el desarrollo y el uso de hormonas de crecimiento.
Para un diagnóstico clínico la persona ha de recurrir a un profesional porque la condición que tiene de por vida le provoque dificultades. Si aún teniendo rasgos autistas no representa problema nunca se diagnosticaría y tampoco sería necesario un apoyo profesional.
Para el Dr. Ernesto Reaño es improbable que una persona con SA pueda estar pendiente de muchas personas y a la vez jugando pues no es una característica común, para Reaño Messi a lo sumo tendría rasgos autistas. Como muchas personas dentro del espectro autista tienen pobre coordinación motriz se argumenta que alguien con esa coordinación motriz no puede serlo... Por generalidades no, pero cada persona se calibra de forma diferente en este mundo.
La idea si podría tener un sustento si se hace un enfoque hacia las características de su comportamiento social vistas a distancia. Por lo que se refiere de su conducta sin convivir con él puede decirse que si es factible considerarlo pero la hipótesis funcionaría tan sólo a nivel cultural y como para poder poner un buen referente de lo que podría ser una persona autista cuyas habilidades son potenciadas.
Evidencias de una conducta social atípica han sido detectadas por periodistas quienes indican que no tiene el carisma que tienen otros futbolistas, el ser parco le limita llegar a ser un ídolo aunque técnicamente sea alguien que juega perfectamente al fútbol, o como cita el libro "Messi el chico que siempre llegaba tarde" de Leonardo Faccio quien para poder realizarlo tuvo que recurrir a quienes lo conocían porque pudo comprobar que a Messi "sus palabras le limitan más que explicarlo".
Si como nos perciben los otros es lo que nos define socialmente entonces podemos quedarnos con esta cita de Faccio: "Messi, aquel chico casi autista con un déficit en la hormona del crecimiento de andares cansinos y mirada cabizbaja que siempre llegaba tarde a todos sitios, se ha convertido en el mejor jugador del planeta", "genio que ha hecho de lo extraordinario una cosa ordinaria".
Para mi alguien en el espectro autista si podría llegar a realizar lo que Messi pues la coordinación motriz es algo que se puede perfeccionar con la práctica. Incluso podría hacerse sin leer precisamente el lenguaje no verbal de sus contrincantes, sólo calculando y visualizando lo que ocurrirá, con un dominio de las reglas del fútbol, de la lógica del mismo y así poder predecir movimientos tal como se hace en ajedrez, siempre y cuando los otros jugadores respeten las reglas o sus compañeros frenen los comportamientos fuera de juego que lo podrían limitar.
Referencias
http://www.goal.com/es/news/20/argentina/2013/09/17/4267362/lionel-messi-y-el-malentendido-con-el-autismo
http://www.diarioveloz.com/notas/103934-romario-dijo-que-messi-es-autista-y-la-familia-del-argentino-le-iniciara-un-juicio
http://robertoamado.com.br/como-o-autismo-de-messi-ajudou-o-a-ser-genio/
http://espanol.ninds.nih.gov/trastornos/sindrome_de_asperger.htm
http://ecodiario.eleconomista.es/futbol/noticias/5126608/09/13/2/Romario-desvela-que-Messi-podria-tener-un-leve-autismo-que-mejora-su-rendimiento.html#.Kku8dhFIAIJsUE3
http://exame.abril.com.br/rede-de-blogs/cabeca-de-lider/2013/08/28/messi-a-superacao-de-um-autista/
http://www.spaciolibre.net/respetando-la-neurodiversidad-no-messi-no-tiene-autismo-sindrome-de-asperger-y-muchos-otros-tampoco/
http://www.solesdigital.com.ar/deportes/lionel-messi.html
http://www.vanguardia.com/deportes/futbol-internacional/133847-presentan-el-libro-messi-el-chico-que-siempre-llegaba-tarde
... sólo pensamos de forma diferente. Un espacio de análisis de lo objetivo desde lo subjetivo y de la naturaleza lógico-realista en un mundo social.
lunes, 7 de julio de 2014
martes, 1 de abril de 2014
El dolor de la responsabilidad
La muerte de un ser a quien elegimos como compañía y cuya voluntad se presto es dolorosa, pero mucho más cuando existe esa sensación de que por irresponsabilidad uno contribuyo a ella.
Duele mucho más saber que las acciones de uno influyeron directamente en que no hubiera tenido una muerte linda.
El dolor va de la mano con el remordimiento de saber que uno pudo decidir distinto y que por ello era más probable que el resultado también hubiera sido distinto.
Quizá estamos muy influenciados en relacionar una buena muerte con que no ocurra ningún evento que altere lo que debería ser una transición tranquila, culturalmente se nos dice que lo mejor sería que uno no se diera cuenta, que estuviera durmiendo y luego no despertara más. Cuando ocurre así se sabe que nada intervino, que sólo el cuerpo fallo y el ser dejó de existir.
Leyla, la doberman tuvo una muerte así, dejó de existir bajo la sombra de un árbol. Y la sensación fue de sorpresa pero de aceptación porque cumplió su ciclo natural.
Pero cuando se sabe que hay otros factores involucrados la sensación es que el ser podría haber vivido mucho más, que no era su tiempo.
La muerte de quien fue mi compañero durante casi una década fue una serie de sensaciones, la primera fue de aceptación y sentir sólo el leve remordimiento de que si hubiera insistido más o hubiera pasado por sobre sus decisiones aún cuando se hubiera enfadado conmigo estaría vivo. Pero en su caso encontré lógica en todo lo que él eligió hacer... estar solo y probar su cuerpo hasta que le resistiera mientras esperaba que la burocracia del sistema de salud se decidiera a realizarle la operación. Para mi tuvo una muerte digna, porque ante la visión de la ineptitud ajena el quería vivir pero sin apoyo. La imagen que tengo de sus últimos minutos fue de paz y de alegría por haber logrado hacer lo que él quería no estar encerrado, conectado sino caminar por sus propios pies, comprarse una fruta grande y jugosa pues no le daban eso en el hospital y disfrutar un último cigarrillo. Ahí luego del esfuerzo de descender por unos escalones que quitaban la respiración a cualquiera por ser demasiado altos caminando en la calle su corazón dejo de latir.
Ahora me enfrento a la pérdida de otro ser, un perrito que me acompaño por casi once años y que como mascota estuvo influido por mis decisiones sobre su destino. Y esta muerte me duele mucho más por que era yo quien tomaba atribuciones sobre sus acciones, limitandole o dejandole en libertad. Acostumbrandole a mi presencia como consuelo y protección, como su vínculo y quien le procuraba con una rutina sus medios de sobrevivir. Es decir asumí la responsabilidad de pensar por él sobre su existencia y el hecho de que haya acontecido porque un día lluvioso no quise pensar en los perros que cuido. Quise ser libre un día de mi responsabilidad de alimentarlos y controlar su libertad pensando que no tendría nada mal un día de ayuno y que tampoco había problema que él no saliera de la cucha siendo que tenía mucho espacio para caminar y tierra y plantas para hacer sus necesidades.
Si bien mi primer pensamiento al ver su cuerpo sin vida fue de era viejito cumplió su ciclo, luego al tener la visión de cómo pudo haber sido vino el remordimiento y el dolor. Porque el no dejarle en manada con los otros y ser cuidadosa de que no tuviera oportunidad de escaparse era para evitar conflictos entre ellos y lastimaduras. Sé que los otros perros no fueron salvajes ni que sus mordidas fueran la causal, ellos sólo siguieron su instinto territorial y querían controlarlo.porque no lo sentían como de la manada y él tampoco los sentía como iguales.
Hablando con varias amigas especulábamos de que quizá ya el corazón no le funcionaba tan bien luego de haberse tirado desde el primer piso en una ocasión, y luego que si había peleado y estando todo mojado por la tormenta le hubiera dado un espasmo al estar luchando que le dejó sin vida.
Como si fuera una película puedo imaginarme lo que hizo al ver que yo no iba. A la noche luego de la tormenta, extrañado por la falta de cumplimiento de la rutina y con hambre se puso a saltar sobre la puerta de chapa, hasta que logro soltar las trabas y luego salir como todos los días.
Con Leonky no me queda el consuelo de que él decidió y que sabía a que se enfrentaría, sé que tuvo que defenderse y que ese esfuerzo le costo la vida y sé que pude habérselo evitado. Y eso me lleva a reflexionar como pensar que ayudamos a otros es impedirles luchar y ganar su lugar; y los pensamientos de que quizá de haberles dejado que se arreglaran antes ellos en vez de intervenir limitandoles... en fin elucubraciones de posibilidades que no serán.
Tratando de consolarme a mi misma recuerdo que tampoco es una mala muerte partir del mundo así. Los aztecas decían que sólo la muerte luchando era lo digno para un guerrero. No todas las muertes son tranquilas, y ello no implica que sean malas, sólo que nos dan a los que quedamos más remordimientos. Tomando como base la reflexión de una amiga sobre que ni siquiera el nacer es tranquilo; nacemos con dolor y con molestias, ¿por qué aspiramos que la muerte debería ser pasiva e incógnita?
Eso no va a quitarme los remordimientos pero si el sentir tristeza por que no haya muerto de viejito cuando todo en su cuerpo fallara.
Duele mucho más saber que las acciones de uno influyeron directamente en que no hubiera tenido una muerte linda.
El dolor va de la mano con el remordimiento de saber que uno pudo decidir distinto y que por ello era más probable que el resultado también hubiera sido distinto.
Quizá estamos muy influenciados en relacionar una buena muerte con que no ocurra ningún evento que altere lo que debería ser una transición tranquila, culturalmente se nos dice que lo mejor sería que uno no se diera cuenta, que estuviera durmiendo y luego no despertara más. Cuando ocurre así se sabe que nada intervino, que sólo el cuerpo fallo y el ser dejó de existir.
Leyla, la doberman tuvo una muerte así, dejó de existir bajo la sombra de un árbol. Y la sensación fue de sorpresa pero de aceptación porque cumplió su ciclo natural.
Pero cuando se sabe que hay otros factores involucrados la sensación es que el ser podría haber vivido mucho más, que no era su tiempo.
La muerte de quien fue mi compañero durante casi una década fue una serie de sensaciones, la primera fue de aceptación y sentir sólo el leve remordimiento de que si hubiera insistido más o hubiera pasado por sobre sus decisiones aún cuando se hubiera enfadado conmigo estaría vivo. Pero en su caso encontré lógica en todo lo que él eligió hacer... estar solo y probar su cuerpo hasta que le resistiera mientras esperaba que la burocracia del sistema de salud se decidiera a realizarle la operación. Para mi tuvo una muerte digna, porque ante la visión de la ineptitud ajena el quería vivir pero sin apoyo. La imagen que tengo de sus últimos minutos fue de paz y de alegría por haber logrado hacer lo que él quería no estar encerrado, conectado sino caminar por sus propios pies, comprarse una fruta grande y jugosa pues no le daban eso en el hospital y disfrutar un último cigarrillo. Ahí luego del esfuerzo de descender por unos escalones que quitaban la respiración a cualquiera por ser demasiado altos caminando en la calle su corazón dejo de latir.
Ahora me enfrento a la pérdida de otro ser, un perrito que me acompaño por casi once años y que como mascota estuvo influido por mis decisiones sobre su destino. Y esta muerte me duele mucho más por que era yo quien tomaba atribuciones sobre sus acciones, limitandole o dejandole en libertad. Acostumbrandole a mi presencia como consuelo y protección, como su vínculo y quien le procuraba con una rutina sus medios de sobrevivir. Es decir asumí la responsabilidad de pensar por él sobre su existencia y el hecho de que haya acontecido porque un día lluvioso no quise pensar en los perros que cuido. Quise ser libre un día de mi responsabilidad de alimentarlos y controlar su libertad pensando que no tendría nada mal un día de ayuno y que tampoco había problema que él no saliera de la cucha siendo que tenía mucho espacio para caminar y tierra y plantas para hacer sus necesidades.
Si bien mi primer pensamiento al ver su cuerpo sin vida fue de era viejito cumplió su ciclo, luego al tener la visión de cómo pudo haber sido vino el remordimiento y el dolor. Porque el no dejarle en manada con los otros y ser cuidadosa de que no tuviera oportunidad de escaparse era para evitar conflictos entre ellos y lastimaduras. Sé que los otros perros no fueron salvajes ni que sus mordidas fueran la causal, ellos sólo siguieron su instinto territorial y querían controlarlo.porque no lo sentían como de la manada y él tampoco los sentía como iguales.
Hablando con varias amigas especulábamos de que quizá ya el corazón no le funcionaba tan bien luego de haberse tirado desde el primer piso en una ocasión, y luego que si había peleado y estando todo mojado por la tormenta le hubiera dado un espasmo al estar luchando que le dejó sin vida.
Como si fuera una película puedo imaginarme lo que hizo al ver que yo no iba. A la noche luego de la tormenta, extrañado por la falta de cumplimiento de la rutina y con hambre se puso a saltar sobre la puerta de chapa, hasta que logro soltar las trabas y luego salir como todos los días.
Con Leonky no me queda el consuelo de que él decidió y que sabía a que se enfrentaría, sé que tuvo que defenderse y que ese esfuerzo le costo la vida y sé que pude habérselo evitado. Y eso me lleva a reflexionar como pensar que ayudamos a otros es impedirles luchar y ganar su lugar; y los pensamientos de que quizá de haberles dejado que se arreglaran antes ellos en vez de intervenir limitandoles... en fin elucubraciones de posibilidades que no serán.
Tratando de consolarme a mi misma recuerdo que tampoco es una mala muerte partir del mundo así. Los aztecas decían que sólo la muerte luchando era lo digno para un guerrero. No todas las muertes son tranquilas, y ello no implica que sean malas, sólo que nos dan a los que quedamos más remordimientos. Tomando como base la reflexión de una amiga sobre que ni siquiera el nacer es tranquilo; nacemos con dolor y con molestias, ¿por qué aspiramos que la muerte debería ser pasiva e incógnita?
Eso no va a quitarme los remordimientos pero si el sentir tristeza por que no haya muerto de viejito cuando todo en su cuerpo fallara.
domingo, 30 de marzo de 2014
La empatía en el espectro autista es como la Fórmula de Euler
El término empatía cero positiva lo definió Simón Baron-Cohen a la falta de respuesta hacia las actividades ajenas que se observan en el espectro autista (del cual forma parte el Síndrome de Asperger) al no ver señales de respuesta emocional correlativa, ni en lenguaje no verbal ni en acciones cuando observan a los otros.
Algunos otros investigadores llegan a decir que las personas dentro del espectro autista simplemente no las perciben, que hay una deficiencia neuronal y por eso no reaccionan.
En un estudio reciente con resonancia cerebral se ha comprobado que sí se perciben pero que las reacciones neuronales posteriores no son similares. Se demostró que la percepción en el espectro autista (ASD en la imagen por sus siglas en inglés) de que le pasa algo al otro está intacta y "los resultados muestran que los mecanismos de simulación que participan en la empatía emocional se conservan en los individuos de autismo de alto funcionamiento, y sugieren un aumento de reevaluación que puede tener un papel en su aparente falta de conducta humanitaria".(1)
La falta de respuesta preocupa a los profesionales porque "los déficits de la empatía se han considerado un elemento clave en las dificultades que experimentan las personas con un Trastorno del Espectro Autista (TEA) para integrarse en la vida social. La vida social es un toma y daca, cuidamos porque esperamos que nos cuiden, queremos porque esperamos que nos quieran y la persona con un TEA puede ser progresivamente segregada porque no cumple las reglas no escritas de las relaciones sociales, no responde adecuadamente".(2) En otras palabras, y desde mi experiencia puedo decir que uno no tiene las expectativas de que los otros vayan a hacer algo por él de forma innata.
¿Existe falta de conducta humanitaria?
Si lo tomamos literalmente podemos decir que no, porque aún cuando las personas dentro del espectro autista no respondamos con lenguaje no verbal y conductas de "apapacho" hacia el otro, de querer reconfortarlos, cuando percibimos que algo se necesita hacer o resuelve un problema lo hacemos si tenemos la capacidad para ello. Ese es el único límite nuestra habilidad. Resolver problemas y que al ser concretos pueden derivar en ayudar a otros ¿acaso no es lo útil de la empatía? y como dice Temple Grandin de hecho la empatía del autista no sólo se focaliza en nuestra misma especie, sentimos empatía con todo lo que nos rodea, con las cosas, con los hechos, con la naturaleza.
La empatía como simple percepción del estado de ánimo y contagio emocional no sería de ninguna utilidad si no llevase a algo. En muchos de los textos que puedo leer noto que siempre se refieren a la empatía como a la emoción en función de los otros, al contagio emocional, percibirla y sentir lo mismo donde consideran que los otros deben ser el móvil de uno. Pero se olvidan de la empatía funcional que son las cosas que uno hace, y que creo es lo que en realidad moviliza en el cerebro para las emociones el "qué y cómo", para resolver lo que se percibe como un problema.
La empatía la definen como:
La capacidad de sentir el estado emocional del otro y al mismo tiempo ser conscientes de la respuesta que indujo el estado emocional en el otro. Ahí podemos decir que la percepción tanto de lo que pasa como de las reacciones del otro si están pero uno se enfoca en la situación no en la persona. Imagínese la siguiente escena una persona viene corriendo, llorando y estresada, todos le dicen que se calme que no pasa nada, que ya pasó, centrándose en contener a la persona. El autista estaría viendo al entorno y podría observar que viene una patota con garrotes atrás y que lo mejor sería huir. ¿Qué sería más humanitario? quedarse a contener o decirles a los otros ¡reaccionen por qué sigue el peligro!
"La empatía es un proceso de múltiples componentes, que consiste principalmente en la experiencia compartiendo y la atribución de estados mentales"(3). Quizá si lo analizamos como palabras textuales podemos concordar con una carencia, una de las características que tiene el Asperger es que comparte todo lo que conoce pero no puede suponer como se siente el otro. La atribución de estados mentales es una mera y simple suposición, pero para esa carencia existe una adecuación que es atribuir resultados en función de las acciones que hacen los demás, ahí si se puede suponer a dónde quieren llegar. ¿Qué es más lógico pensar: cómo se siente (que puede estar influenciado por cómo quiere que lo miren) o pensar en lo que hace otro y que va a tener una repercusión directa en lo que uno hace?
"El contagio emocional es un precursor de la empatía emocional"(4) que permite que otra persona al observar al otro piense y reaccione "utilizando las mismas redes neuronales que la persona que lo experimenta" (5). Ahí podemos ver la diferencia porque aunque uno percibe las redes neuronales que se activan son diferentes. Mientras en la neurotipia las redes que se activan son las que permiten la contención para otros, en el autismo se activa la memoria y la experiencia de cómo se pueden resolver sin demasiados apoyos.
El proceso es similar, es decir, pensar que lo que observa le está aconteciendo y que necesita resolverlo por lo cual se reacciona como le gustaría que reaccionaran si le pasara. Así para un autista negar la realidad evidente (que suele ser el signo de la contención emocional) no es como reaccionaría y es lo que le distingue. Uno no puede encarnar (hacer propios) los sentimientos ajenos porque no le está sucediendo lo mismo.
Los textos que puse en cursivas me llevan a deducir que la idea de empatía estaría relacionada al beneficio de la especie. Y si hablamos de beneficio ese lado también está resuelto porque aún sin "contagiarse de los demás" se percibe en autistas de alto funcionamiento una preocupación por hacer cosas que sean aplicables y útiles; que resuelvan problemas. Si eso beneficia a los demás ¿no sería la función de la empatía? Ahh cierto, si no es intencional hacia las personas no se puede considerar como parte de la misma... aunque les beneficie... como que no les gusta ser "segundos" por su mentalidad gregaria. (Me permití una licencia irónica).
Si lo tomamos como definición no somos empáticos (apropiarnos de los sentimientos ajenos) pero si lo tomamos como la acción que deriva de la percepción para resolver un problema si lo somos y en ese sentido es cuando nosotros dudamos que las personas neurotípicas puedan ser empáticas.
Notamos que la empatía funcional no es ejercida de continuo por los neurotípicos, no van por la vida sintiendo a todos, sólo perciben las de aquellos que les interesan y con quien van a tener, o desean tener, actividades en conjunto. Por ejemplo las personas neurotípicas pueden sentir emociones y responder a ellas, incluso mimetizarse con otros seres humanos, a veces empatizar con animales o cosas pero no las "sienten" si no les confieren cualidades humanas. El cerebro neurotípico continuamente piensa "con quién" y ahí es cuando sienten emociones.
Si consideramos que en el cerebro neurotípico es característico asignar prioridades aunado a la identificación con el otro con conductas semejantes podemos entender su antropocentrismo y porque les cuesta entender la empatía del autista que abarca mucho más de lo que ellos pueden percibir.
La empatía emocional dentro del espectro autista
Lo que mencionan los científicos es que la empatía emocional está presente pero la reevaluación cognitiva adecuada es ausente o disfuncional, eso genera mayor angustia al no poder regular las emociones a través de la reinterpretación del significado de un estímulo emocional. "La atribución de estados mentales y la toma de perspectiva son los procesos clave que garantizan la experiencia de preocupación empática en vez de la angustia personal".(1)
Concuerdo con que uno se angustia al no saber que hacer con los otros pero no creo que sea por una reinterpretación inadecuada del estimulo emocional. Si consideramos que lo que hacen los neurotípicos es suponer lo que le pasa al otro y como realizan las mismas actividades y muchas veces tienen las mismas expectativas es más probable que le "atinen" y por ende tengan una gratificación inmediata y menos ansiedad. Pero un autista difiere en intereses y la mente es más objetiva por tanto tiende a "atinarle" menos, si no es un asunto que se resuelva con lógica, así la respuesta inadecuada de los otros en función de las propias expectativas es lo que genera la angustia.
Al pensar en el tema de la diferencia en la imagen cerebral donde se percibe un aumento en la reevaluación es fácil explicar la diferencia. Las personas que estamos dentro del espectro autista razonamos lo que vamos a hacer con los otros. Se observa la situación, se evalúa, se ven alternativas y se hace un análisis de la posibilidad de acción cuando no se siente armonía. El cerebro está más activo, la imagen lo demuestra.
Si tuviésemos que responder emocionalmente entonces no podríamos pensar al mismo tiempo. El no pensar es lo que se percibe pasa muchas veces durante el contagio emocional. Es claro lo disfuncional que puede llegar a ser en momentos de caos cuando muchas personas sienten lo mismo, lo único a lo que les lleva es a reaccionar igual sin saber que hacer, a "tontas y locas" como las hormigas cuando se les asusta.
¿Es una desventaja para la integración social no responder a estados emocionales? ¡Sí! pero es una ventaja para la sociedad que no lo hagamos porque alguien puede mantenerse en su eje. Eso tiene un precio, la dificultad de compartir la alegría que no tiene una razón... la felicidad del "porque si".
Las diferencias de pensamiento-reacción
Me aventuro a decir que en nuestro caso al no estar el otro ser humano como móvil se elimina el "con quien" (neurotípico) y se agrega un "para qué". Temple Grandin lo define como objetividad. El hacer lo que se debe hacer sin importar para quien sino ese para qué: "mis decisiones se guían por el razonamiento y no por los sentimientos. Tengo reputación en mi trabajo con la ganadería por mi objetividad. Puedo dar una evaluación objetiva del trabajo de otro científico aunque lo odie como persona; he observado que a muchas personas les cuesta hacer esto."(6)
Hace poco vi una película japonesa que se titula "La fórmula preferida del profesor" donde cuando la explican creo que es como podría definirse la empatía cero del autista. Cuando se unen elementos donde ninguno tiene relación entre sí, "si un humano suma una sola cosa la expresión se transforma. La contradicción está resuelta. Es cero, el reino de la nada que los abarca a todos".(7) Así la empatía del autista abarca todo, absolutamente todo lo que le rodea.
ei · π + 1 = 0
De las emociones y su percepción
Según los textos indican que para que se de la empatía se deben percibir tanto las emociones ajenas como las propias y responder. De las ajenas a nivel consciente sé porque difiere mi respuesta.
En mi caso existen emociones observadas que no me provocan reaccionar cuando:
Percibo mis emociones cuando vienen derivadas de mi participación en el evento, si existe alguna relación con lo que yo haga o con lo que vaya a hacer. Ahí tengo en claro y sé racionalmente que: siempre que uno tiene expectativas cuando éstas se cumplen uno siente alegría, cuando uno nota problemas y no sabe que hacer siente perplejidad, si se complica hacer siente malhumor y si percibe uno que boicotean o se burlan siente odio.
Pero ¿cómo saber que siente el otro con sólo verlo?, ¿cómo sé cuáles fueron sus expectativas o porque está reaccionando de alguna forma que no comprendo con base en las actividades que le observé realizar? y si está enfurecido ¿en qué lo boicotee si yo estaba en lo mio?, ¿cómo si me reprochan que soy insensible o que les falle puedo decirles que sólo sé que hice lo que debía hacer? que me produce perplejidad que me estén cuestionando cuando no puedo saber en qué me equivoque y sólo veo reacciones que no puedo analizar sin un contexto.
Para todo ser humano no sólo para los que estamos dentro del espectro autista poder expresar lo que sentimos verbalmente es complejo (quien lo niegue les respondo que por algo existen los psicólogos). A los neurotípicos al costarles analizar por qué hacen algo individualmente pueden usar frases comunes o doctrinas aprendidas, inventar excusas porque buscan aminorar los estados emocionales de los otros, pero de ahí que eso es lo que realmente les haya acontecido puede existir un abismo de distancia.
Uno para explicarlas debe de comprender y ahí es lo complejo ¿cómo comprendo algo de lo que no soy consciente? ¿cómo puedo explicar que siento lo que siento si no lo sé en específico? Las emociones son un reflejo no son algo que uno razone y como decía antes van relacionadas con las acciones.
Para poder comprender una emoción tanto mía como de los otros sólo lo he podido lograr entendiendo el contexto: recordando las escenas, las acciones de ambas partes, o bien cuando me narran cual es la visión ajena de lo acontecido. Es decir analizando.
En si las emociones positivas nadie las analiza, simplemente se disfrutan, donde entramos en "camisa de once varas" es cuando son emociones negativas que son las que producen reacciones a la defensiva de los otros y por ende problemas.
De nada me ha servido que me muestren emociones y cuando pregunto ¿por qué? me respondan que yo debería saberlo. Así menos comprendo al otro y menos empatía me genera, lo que derivará en que busque algo interesante en que ocupar mi tiempo en vez de perderlo tratando de que otro se sienta bien conmigo.
Referencias:
1. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3905223/
2. http://jralonso.es/2014/01/19/empatia-y-tea
3. Zaki J. et al. La neurociencia cognitiva para compartir y comprender las emociones. En Decety J (eds.). Empatía. The MIT Press, Cambridge, MA, EE.UU.; 2012; 207 a 226.
4. Shamay-Tsoory SG, et al. Dos sistemas para la empatía: Una doble disociación entre la empatía emocional y cognitiva en la circunvalación frontal inferior en comparación con las lesiones prefrontales ventromediales. Cerebro 2009; 132 (Pt 3:617-627).
5. Gallese V, Sinigablia C. ¿Qué es tan especial acerca de la simulación encarnada? Tendencias Cogn. Ciencia. 2011; 15:512-519.
6. http://espectroautista.info/textos/temple-grandin/emociones-autistas
7. https://www.youtube.com/watch?v=rFAF2lLSUF0 (minuto 1:17:09)
Algunos otros investigadores llegan a decir que las personas dentro del espectro autista simplemente no las perciben, que hay una deficiencia neuronal y por eso no reaccionan.
En un estudio reciente con resonancia cerebral se ha comprobado que sí se perciben pero que las reacciones neuronales posteriores no son similares. Se demostró que la percepción en el espectro autista (ASD en la imagen por sus siglas en inglés) de que le pasa algo al otro está intacta y "los resultados muestran que los mecanismos de simulación que participan en la empatía emocional se conservan en los individuos de autismo de alto funcionamiento, y sugieren un aumento de reevaluación que puede tener un papel en su aparente falta de conducta humanitaria".(1)
La falta de respuesta preocupa a los profesionales porque "los déficits de la empatía se han considerado un elemento clave en las dificultades que experimentan las personas con un Trastorno del Espectro Autista (TEA) para integrarse en la vida social. La vida social es un toma y daca, cuidamos porque esperamos que nos cuiden, queremos porque esperamos que nos quieran y la persona con un TEA puede ser progresivamente segregada porque no cumple las reglas no escritas de las relaciones sociales, no responde adecuadamente".(2) En otras palabras, y desde mi experiencia puedo decir que uno no tiene las expectativas de que los otros vayan a hacer algo por él de forma innata.
¿Existe falta de conducta humanitaria?
Si lo tomamos literalmente podemos decir que no, porque aún cuando las personas dentro del espectro autista no respondamos con lenguaje no verbal y conductas de "apapacho" hacia el otro, de querer reconfortarlos, cuando percibimos que algo se necesita hacer o resuelve un problema lo hacemos si tenemos la capacidad para ello. Ese es el único límite nuestra habilidad. Resolver problemas y que al ser concretos pueden derivar en ayudar a otros ¿acaso no es lo útil de la empatía? y como dice Temple Grandin de hecho la empatía del autista no sólo se focaliza en nuestra misma especie, sentimos empatía con todo lo que nos rodea, con las cosas, con los hechos, con la naturaleza.
La empatía como simple percepción del estado de ánimo y contagio emocional no sería de ninguna utilidad si no llevase a algo. En muchos de los textos que puedo leer noto que siempre se refieren a la empatía como a la emoción en función de los otros, al contagio emocional, percibirla y sentir lo mismo donde consideran que los otros deben ser el móvil de uno. Pero se olvidan de la empatía funcional que son las cosas que uno hace, y que creo es lo que en realidad moviliza en el cerebro para las emociones el "qué y cómo", para resolver lo que se percibe como un problema.
La empatía la definen como:
La capacidad de sentir el estado emocional del otro y al mismo tiempo ser conscientes de la respuesta que indujo el estado emocional en el otro. Ahí podemos decir que la percepción tanto de lo que pasa como de las reacciones del otro si están pero uno se enfoca en la situación no en la persona. Imagínese la siguiente escena una persona viene corriendo, llorando y estresada, todos le dicen que se calme que no pasa nada, que ya pasó, centrándose en contener a la persona. El autista estaría viendo al entorno y podría observar que viene una patota con garrotes atrás y que lo mejor sería huir. ¿Qué sería más humanitario? quedarse a contener o decirles a los otros ¡reaccionen por qué sigue el peligro!
"La empatía es un proceso de múltiples componentes, que consiste principalmente en la experiencia compartiendo y la atribución de estados mentales"(3). Quizá si lo analizamos como palabras textuales podemos concordar con una carencia, una de las características que tiene el Asperger es que comparte todo lo que conoce pero no puede suponer como se siente el otro. La atribución de estados mentales es una mera y simple suposición, pero para esa carencia existe una adecuación que es atribuir resultados en función de las acciones que hacen los demás, ahí si se puede suponer a dónde quieren llegar. ¿Qué es más lógico pensar: cómo se siente (que puede estar influenciado por cómo quiere que lo miren) o pensar en lo que hace otro y que va a tener una repercusión directa en lo que uno hace?
"El contagio emocional es un precursor de la empatía emocional"(4) que permite que otra persona al observar al otro piense y reaccione "utilizando las mismas redes neuronales que la persona que lo experimenta" (5). Ahí podemos ver la diferencia porque aunque uno percibe las redes neuronales que se activan son diferentes. Mientras en la neurotipia las redes que se activan son las que permiten la contención para otros, en el autismo se activa la memoria y la experiencia de cómo se pueden resolver sin demasiados apoyos.
El proceso es similar, es decir, pensar que lo que observa le está aconteciendo y que necesita resolverlo por lo cual se reacciona como le gustaría que reaccionaran si le pasara. Así para un autista negar la realidad evidente (que suele ser el signo de la contención emocional) no es como reaccionaría y es lo que le distingue. Uno no puede encarnar (hacer propios) los sentimientos ajenos porque no le está sucediendo lo mismo.
Los textos que puse en cursivas me llevan a deducir que la idea de empatía estaría relacionada al beneficio de la especie. Y si hablamos de beneficio ese lado también está resuelto porque aún sin "contagiarse de los demás" se percibe en autistas de alto funcionamiento una preocupación por hacer cosas que sean aplicables y útiles; que resuelvan problemas. Si eso beneficia a los demás ¿no sería la función de la empatía? Ahh cierto, si no es intencional hacia las personas no se puede considerar como parte de la misma... aunque les beneficie... como que no les gusta ser "segundos" por su mentalidad gregaria. (Me permití una licencia irónica).
Si lo tomamos como definición no somos empáticos (apropiarnos de los sentimientos ajenos) pero si lo tomamos como la acción que deriva de la percepción para resolver un problema si lo somos y en ese sentido es cuando nosotros dudamos que las personas neurotípicas puedan ser empáticas.
Notamos que la empatía funcional no es ejercida de continuo por los neurotípicos, no van por la vida sintiendo a todos, sólo perciben las de aquellos que les interesan y con quien van a tener, o desean tener, actividades en conjunto. Por ejemplo las personas neurotípicas pueden sentir emociones y responder a ellas, incluso mimetizarse con otros seres humanos, a veces empatizar con animales o cosas pero no las "sienten" si no les confieren cualidades humanas. El cerebro neurotípico continuamente piensa "con quién" y ahí es cuando sienten emociones.
Si consideramos que en el cerebro neurotípico es característico asignar prioridades aunado a la identificación con el otro con conductas semejantes podemos entender su antropocentrismo y porque les cuesta entender la empatía del autista que abarca mucho más de lo que ellos pueden percibir.
La empatía emocional dentro del espectro autista
Lo que mencionan los científicos es que la empatía emocional está presente pero la reevaluación cognitiva adecuada es ausente o disfuncional, eso genera mayor angustia al no poder regular las emociones a través de la reinterpretación del significado de un estímulo emocional. "La atribución de estados mentales y la toma de perspectiva son los procesos clave que garantizan la experiencia de preocupación empática en vez de la angustia personal".(1)
Concuerdo con que uno se angustia al no saber que hacer con los otros pero no creo que sea por una reinterpretación inadecuada del estimulo emocional. Si consideramos que lo que hacen los neurotípicos es suponer lo que le pasa al otro y como realizan las mismas actividades y muchas veces tienen las mismas expectativas es más probable que le "atinen" y por ende tengan una gratificación inmediata y menos ansiedad. Pero un autista difiere en intereses y la mente es más objetiva por tanto tiende a "atinarle" menos, si no es un asunto que se resuelva con lógica, así la respuesta inadecuada de los otros en función de las propias expectativas es lo que genera la angustia.
Al pensar en el tema de la diferencia en la imagen cerebral donde se percibe un aumento en la reevaluación es fácil explicar la diferencia. Las personas que estamos dentro del espectro autista razonamos lo que vamos a hacer con los otros. Se observa la situación, se evalúa, se ven alternativas y se hace un análisis de la posibilidad de acción cuando no se siente armonía. El cerebro está más activo, la imagen lo demuestra.
Si tuviésemos que responder emocionalmente entonces no podríamos pensar al mismo tiempo. El no pensar es lo que se percibe pasa muchas veces durante el contagio emocional. Es claro lo disfuncional que puede llegar a ser en momentos de caos cuando muchas personas sienten lo mismo, lo único a lo que les lleva es a reaccionar igual sin saber que hacer, a "tontas y locas" como las hormigas cuando se les asusta.
¿Es una desventaja para la integración social no responder a estados emocionales? ¡Sí! pero es una ventaja para la sociedad que no lo hagamos porque alguien puede mantenerse en su eje. Eso tiene un precio, la dificultad de compartir la alegría que no tiene una razón... la felicidad del "porque si".
Las diferencias de pensamiento-reacción
Hace poco vi una película japonesa que se titula "La fórmula preferida del profesor" donde cuando la explican creo que es como podría definirse la empatía cero del autista. Cuando se unen elementos donde ninguno tiene relación entre sí, "si un humano suma una sola cosa la expresión se transforma. La contradicción está resuelta. Es cero, el reino de la nada que los abarca a todos".(7) Así la empatía del autista abarca todo, absolutamente todo lo que le rodea.
ei · π + 1 = 0
De las emociones y su percepción
Según los textos indican que para que se de la empatía se deben percibir tanto las emociones ajenas como las propias y responder. De las ajenas a nivel consciente sé porque difiere mi respuesta.
En mi caso existen emociones observadas que no me provocan reaccionar cuando:
- Analizo que la situación por la que pasa una persona es el resultado de sus acciones y sean buenas o malas es algo que corresponde. Al tener la claridad de que somos individuos distintos y que ninguna de sus acciones, si no tenemos un vínculo, repercutirá sobre mi no "siento nada".
- Si es una persona con quien tengo acciones en común (vínculos) incluso si está furiosa o dice amarme por algo que supuestamente tiene relación conmigo percibo su emoción pero analizo sus dichos en función de si tienen o no razón de ser con respecto a lo que soy consciente de haber realizado.
Percibo mis emociones cuando vienen derivadas de mi participación en el evento, si existe alguna relación con lo que yo haga o con lo que vaya a hacer. Ahí tengo en claro y sé racionalmente que: siempre que uno tiene expectativas cuando éstas se cumplen uno siente alegría, cuando uno nota problemas y no sabe que hacer siente perplejidad, si se complica hacer siente malhumor y si percibe uno que boicotean o se burlan siente odio.
Pero ¿cómo saber que siente el otro con sólo verlo?, ¿cómo sé cuáles fueron sus expectativas o porque está reaccionando de alguna forma que no comprendo con base en las actividades que le observé realizar? y si está enfurecido ¿en qué lo boicotee si yo estaba en lo mio?, ¿cómo si me reprochan que soy insensible o que les falle puedo decirles que sólo sé que hice lo que debía hacer? que me produce perplejidad que me estén cuestionando cuando no puedo saber en qué me equivoque y sólo veo reacciones que no puedo analizar sin un contexto.
Para todo ser humano no sólo para los que estamos dentro del espectro autista poder expresar lo que sentimos verbalmente es complejo (quien lo niegue les respondo que por algo existen los psicólogos). A los neurotípicos al costarles analizar por qué hacen algo individualmente pueden usar frases comunes o doctrinas aprendidas, inventar excusas porque buscan aminorar los estados emocionales de los otros, pero de ahí que eso es lo que realmente les haya acontecido puede existir un abismo de distancia.
Uno para explicarlas debe de comprender y ahí es lo complejo ¿cómo comprendo algo de lo que no soy consciente? ¿cómo puedo explicar que siento lo que siento si no lo sé en específico? Las emociones son un reflejo no son algo que uno razone y como decía antes van relacionadas con las acciones.
Para poder comprender una emoción tanto mía como de los otros sólo lo he podido lograr entendiendo el contexto: recordando las escenas, las acciones de ambas partes, o bien cuando me narran cual es la visión ajena de lo acontecido. Es decir analizando.
En si las emociones positivas nadie las analiza, simplemente se disfrutan, donde entramos en "camisa de once varas" es cuando son emociones negativas que son las que producen reacciones a la defensiva de los otros y por ende problemas.
De nada me ha servido que me muestren emociones y cuando pregunto ¿por qué? me respondan que yo debería saberlo. Así menos comprendo al otro y menos empatía me genera, lo que derivará en que busque algo interesante en que ocupar mi tiempo en vez de perderlo tratando de que otro se sienta bien conmigo.
Referencias:
1. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3905223/
2. http://jralonso.es/2014/01/19/empatia-y-tea
3. Zaki J. et al. La neurociencia cognitiva para compartir y comprender las emociones. En Decety J (eds.). Empatía. The MIT Press, Cambridge, MA, EE.UU.; 2012; 207 a 226.
4. Shamay-Tsoory SG, et al. Dos sistemas para la empatía: Una doble disociación entre la empatía emocional y cognitiva en la circunvalación frontal inferior en comparación con las lesiones prefrontales ventromediales. Cerebro 2009; 132 (Pt 3:617-627).
5. Gallese V, Sinigablia C. ¿Qué es tan especial acerca de la simulación encarnada? Tendencias Cogn. Ciencia. 2011; 15:512-519.
6. http://espectroautista.info/textos/temple-grandin/emociones-autistas
7. https://www.youtube.com/watch?v=rFAF2lLSUF0 (minuto 1:17:09)
viernes, 21 de marzo de 2014
De la cultura en relación al Síndrome de Asperger (o los beneficios de la banalización)
El Síndrome de Asperger es una entidad en términos clínicos
bastante reciente, sería en materia antropológica como un nuevo descubrimiento,
que siempre estuvo en la sociedad pero hasta mediados del siglo pasado se
desconocía porque nadie había descrito características que pudieran ser
observables en varios individuos como para agruparlos dentro de esa categoría
diagnóstica. También puede ser más distinguible en la actualidad porque
en materia laboral con un mundo dedicado al comercio globalizado, a la
producción de bienes de consumo masivo donde la uniformidad de gustos y
mentalidades es lo que permite que “giren” los engranes y se precisan de los
individuos habilidades de empatía en función de la coordinación
inconsciente y espontánea para realizar actividades similares o acordes a lo
que hace el otro.
El Asperger (reduciendo el término) al ser una
característica humana donde pueden existir habilidades fuera del común aunadas
a incompetencias en la misma proporción da como resultado que no sea sencillo
cumplir con la expectativa de estratificar a un individuo que lo tenga como
alguien de aporte continuo para su comunidad. La expectativa social va por contar
con personas que sea predecible su comportamiento y se ajuste a lo que se
necesita como grupo. Una de las características que marcan la diferencia es el
hecho que éstos innatamente se enfocan en sus intereses, en sus pensamientos y
actividades dejando relegado lo que hacen los demás; eso a nivel social causa
caos.
Dentro de la comunidad terapéutica existe un desconcierto
para poder identificar e incluso ayudar a los pacientes porque ¿cómo alguien
inteligente, consciente, capaz de poder tener sentido común en muchas cosas no
puede tenerlo para lo relacionado a los otros o las cosas simples?, ¿cómo puede
ser inoperante cuando se trata de pensar en los demás y ajustarse a las normas?
Si eso debería ser innato.
Podríamos decir que incluso como patología es algo raro
porque se ha dado un fenómeno poco común para la sociedad y es una cultura que
va a la par. La cual favorece a varios de los objetivos que se buscan para la “reintegración”
y bajar los niveles de indefensión adquirida que pueden darse cuando surge un
diagnóstico.
Se menciona en varios círculos terapéuticos una preocupación
por la banalización de una patología porque al difundirse por los medios
sociales las características que conforman los rasgos básicos distintivos podrían
repercutir en deformaciones para el criterio diagnóstico. Recordemos que los
médicos clínicos aparte de su conocimiento absorben la cultura y están
influenciados por ella. Entonces eso deriva en que llega a ser menos claro que
es lo que hay que tratar, cuanto más si un médico va a buscar transformar lo
que considera inoperante de su paciente hacia algo más aceptable socialmente.
El que se diga que es altamente discapacitante que una
persona no “vea” a los otros va en contraposición con las afirmaciones de “y
aún así puede hacer grandes aportes a la humanidad de tal magnitud que otros no
podrían lograrlo”.
Entonces ¿es grave y el individuo precisa apoyo constante
para que pueda desarrollar su potencial como persona? como se indica en la
mayoría de los textos médicos como algo imprescindible.
O simplemente da lugar a conductas que producen incomodidad y
aún sin demasiado apoyo una persona puede desarrollar sus habilidades si se dan
las condiciones del entorno que favorezcan que se focalice y haga algo
productivo con su vida y sus relaciones sociales.
Esto lleva a varias interrogantes:
- ¿Cuáles son las condiciones si aún con similitudes es evidente que todo individuo tiene necesidades distintas?
- ¿Cómo puede ser el abordaje si no se ha dado a nivel imitativo, ni de conocimiento y existe dificultad para poder equilibrar la comprensión entre quienes están dentro de la norma y ellos?
- ¿Cómo puede hacerse porque la persona no sabe o no ve interés en comunicar lo que le pasa o sus sensaciones hacia los demás? y aunque lo hiciera notaría que no tiene sentido porque los demás no pueden intervenir para ayudarle a nivelarlas porque sólo el individuo a raíz de comprender las herramientas que tiene a su alcance las va a utilizar, por tanto es un trabajo introspectivo.
En materia del Asperger como entidad surge un doble discurso
¿lo combatimos o lo aceptamos? Similar a lo que un asperger es dentro de la
sociedad; alguien a quien no se le puede excluir o rechazar totalmente pero
tampoco aceptar porque no “encaja”. De ahí que surjan las voces de quienes lo
tienen o conviven y buscan dignificar a la persona sobre el diagnóstico
solicitando aceptación e inclusión como un factor de mejorar el ambiente. Pero ¿cómo
puede solicitarse esto sin una cultura que evidencie que el Síndrome de
Asperger conlleva beneficios que pueden ser aprovechados por la sociedad? Ahí entra y es útil la banalización, el hacer
conjeturas de personajes famosos e incluso desarrollar personajes de ficción
que brinden beneficios a la sociedad ayuda a crear una cultura de aceptación de
las habilidades porque si evidentemente son productivos eso conduce a aminorar
la sensación de peligro y de discapacidad que puede generar que una persona
pueda ser derivada a un profesional de la salud mental (más por su ansiedad que
por su condición neuronal) y en la mente inconsciente de las personas se genera
la inclusión porque siempre que se pueda sacar provecho de algo se le aprecia y
se le deja de temer, aunado a que familiarizarse con algunos comportamientos
excéntricos les hace dejar de notarlos como señales de alarma. Así pues lo que terapéuticamente
puede ser inoperante socialmente es favorecedor.
Es natural el terror (no hay otra palabra que se pueda asignar a quien reniega del cambio y de tener que adaptarse a lo que le toca) ante la perspectiva de reaprender e incluso tener que experimentar nuevas estrategias no escritas en un manual, donde ya no se considere que todo paciente que llega a un consultorio va a responder a las técnicas tradicionales, donde va a costar mucho más poder saber como llegar a ese paciente que no ve el mundo con los mismos ojos ni tiene las expectativas ni deseos que los demás tienen como factor de apuntalamiento para el tratamiento, al que no se le puede decir: entiende como es el mundo y acoplate.
Es natural el terror (no hay otra palabra que se pueda asignar a quien reniega del cambio y de tener que adaptarse a lo que le toca) ante la perspectiva de reaprender e incluso tener que experimentar nuevas estrategias no escritas en un manual, donde ya no se considere que todo paciente que llega a un consultorio va a responder a las técnicas tradicionales, donde va a costar mucho más poder saber como llegar a ese paciente que no ve el mundo con los mismos ojos ni tiene las expectativas ni deseos que los demás tienen como factor de apuntalamiento para el tratamiento, al que no se le puede decir: entiende como es el mundo y acoplate.
viernes, 14 de marzo de 2014
Cuando la conducta social podría estar influenciada por la decepción
En estos días me ha llamado la atención la conducta de un
infante que rondará los dos años de edad que difiere a los que generalmente observó
desde mi trabajo cercano a un jardín de infantes estándar.
Pensando en el tema que los estímulos en la primera infancia son los que determinan junto con la
genética como será el desarrollo hacia la adultez y considerando que en muchas
ocasiones se ha manifestado que existen cambios de conducta muy notorios en
niños de esa edad que comenzaron a hablar bastante bien y se relacionaban
socialmente para luego modificar tangencialmente su comportamiento por lo que
posteriormente son diagnosticados con autismo.
Si consideramos la premisa de que algunos estudios que se están realizando con base en analizar no una falta de conexiones o una discapacidad cerebral en el autismo sino su opuesto, un desarrollo cognitivo más acelerado que lleva al cerebro autista a madurar más rápido que el neurotípico pueda dar pie al entendimiento de como un niño con estas características pueda comprender mucho más de lo que se espera y realice razonamientos comparando patrones de comportamiento óptimos.
La observación realizada puede ser un ejemplo bastante claro de cómo un infante aún antes de tener nexos sociales más avanzados tiene capacidad para comprender y comenzar a percibir fallos en el comportamiento social de sus allegados y eso derive en que adopte al crecer una conducta diferente.
Del niño que observé de quien no conozco su grado en la neurodiversidad pero me
llamó la atención porque su conducta difería de la de otros de su edad, quizá
por mostrar aparte de autonomía algo de prudencia no muy característica en esa etapa aún cuando también podía mostrarse inquieto.
En la generalidad se considera que un niño de hasta dos o
tres años esté más enfocado en comprender el mundo tal cual se lo dicen, de
estar cerca de su fuente de apego y probar que tan atentos están
los otros de él, que no puede comprender el mundo fuera de lo que le acontece a
él, es decir no puede hacer inferencias sobre lo que hacen los otros. Que a lo
sumo tienda más a imitar a los adultos que a tener actos autónomos sin
dirección. Ya cuando entra a la escuela los padres saben que va a ir probando
salirse con la suya tratando de manipular al adulto y a la par es aleccionado
para que aprenda a que debe esperar a que el adulto le conceda lo que quiere.
Lo especial de este niño, que todavía no tiene edad para
entrar a jardín, del cual pude observar su proceso de sistematización y mostró
conciencia sobre cómo funciona la cooperación e intuyo las pautas que debía
realizar sin estar recibiendo orientación ajena. Realizó de forma correcta los
mecanismos que se supone dan como resultado lograr algo por las buenas evitando
ser excesivamente disruptivo, aunque fracaso en su intento por causas ajenas a
él. Eso marcaría una decepción en su mente en formación y quizá a partir de
ello en una toma de decisiones hacia no confiar en los demás.
Va el relato acompañado con lo que pude deducir de su
conducta:
El niño una semana atrás había entrado solo al negocio
que queda de paso hacia el jardín donde estudia la hermana, le sonreí y le
pregunte dónde estaba su mamá, cuando su madre le llamó inmediatamente obedeció
y fueron por la hermana. A la salida pasaron con otras personas y compraron
alguna golosina pero en los siguientes días no volvieron a entrar.
Hace unos días al pasar quería entrar al negocio quedándose solamente en la puerta y observando a su mamá a la distancia quien lo ignoraba por estar hablando con otra mamá mientras esperaban la salida del colegio. El niño podía verbalizar muy bien que quería entrar, parado junto a la puerta intentó llamar la atención materna hablándole muy fuerte para que lo escuchase sobre su conversación con un “vení entremos”, recordó que para entrar allí tenía que comprar así cambio su llamado a un “cómprame algo de aquí”. A diferencia de otros niños que desaparecen de la vista materna y corren hacia adentro o manotean algo, al notar que él esperaba se puede suponer que estaba muy consciente sobre que no podía entrar nuevamente sin compañía, recordando el evento previo dentro del local.
Hace unos días al pasar quería entrar al negocio quedándose solamente en la puerta y observando a su mamá a la distancia quien lo ignoraba por estar hablando con otra mamá mientras esperaban la salida del colegio. El niño podía verbalizar muy bien que quería entrar, parado junto a la puerta intentó llamar la atención materna hablándole muy fuerte para que lo escuchase sobre su conversación con un “vení entremos”, recordó que para entrar allí tenía que comprar así cambio su llamado a un “cómprame algo de aquí”. A diferencia de otros niños que desaparecen de la vista materna y corren hacia adentro o manotean algo, al notar que él esperaba se puede suponer que estaba muy consciente sobre que no podía entrar nuevamente sin compañía, recordando el evento previo dentro del local.
En la literatura pediátrica se informa que los niños de
esa edad ya pueden relacionar cosas y sucesos, aparte de recordar indicaciones precisas
inmediatas pero lo que hizo a continuación es lo que marca la diferencia de
conducta.
Lo que se puede observar en niños de esa edad es que se
conforman con la negación paterna y se olvidan del tema que fue negado.
Solamente cuando los padres les han concedido algo es cuando pueden comenzar a
insistir y ya cuando tiene un par de años más saben que si quieren un objeto
puede ser que los adultos se los concedan si los ponen bajo presión. Pero este
niño esperaba lograr sin presionar ni insistirle a su madre.
Al notar la falta de cooperación materna dejó de hablarle
e innatamente realizó lo que se llama procrastinar, es decir pensar que podía
esperar para obtener lo que precisaba más adelante. Así que se fue cerca de
ella y no hablo más el asunto. La procrastinación pudo observarse cuando se
conjuntaron los siguientes elementos que demostraron que el niño no se olvido
de su deseo, sino que sólo lo postergó para un momento que analizó más
apropiado.
Al seguir escuchando lo que manifestaba el niño fuera del
negocio se pudo percibir que entendía la secuencia de que sólo regresarían y
pasarían por el negocio una vez que hubiera salido la hermana. Así es muy
factible que hubiera razonado que su mamá concedería su deseo en esa situación,
como había ocurrido una semana antes. Inquieto comenzó a correr de un lado para
otro rondando a su madre, pero preguntaba en general sin dirigirse a ella en
específico “¿cuándo sale?” y a expresar su deseo “qué ya salga”.
A la salida del colegio comenzó a seguirlas pero al
percibir que cambiaban de rumbo tironeo a la mamá y le recordó que “él quería
entrar ahí”. La mamá no se lo permitió tironeándole para el lado contrario y
obviamente el niño reaccionó haciendo un breve escándalo puesto que haber
esperado todo lo que sabía debía esperar y que ello no resultarse en lograr la
cooperación de su madre confiere una razón lógica para la frustración.
Puede ser que haya comprendido en ese momento que no fue
funcional procrastinar y haber sido respetuoso, aunque ante su empacamiento obtuvo
de su madre la promesa de que entrarían al siguiente día.
En esa ocasión la mamá pasó con el niño en brazos y
cuando él notó que pasaban de largo hizo el ademán de querer bajarse en
dirección al negocio, la mamá lo abrazo más fuerte y siguió caminando. Él
comenzó a llorar decepcionado al darse cuenta del engaño diciendo compungido “pero
si tú me lo prometiste, tú me lo prometiste ayer”.
Así ese niño aprendió que las promesas no se cumplen, que
la gente miente para ganar tiempo y lograr que él espere considerando que se le
va a olvidar. Por lo cual es probable que comience a desconfiar si no existe un
evento que compense ese hecho.
Parece un niño bastante seguro de si, mientras estaba
escribiendo este relato y lo observaba note que corriendo se tropezó con un
plástico cayendo de bruces sobre el pasto, solo se incorporo sin pedir ayuda,
tampoco lloró sino que se levanto, se sacudió las manos, miró a su mamá que quizá
le pregunto algo y siguió caminando, sólo le dio la mano para cruzar la calle y
luego cada quien caminaba por separado, él detrás suyo. Cuando paso por el
negocio él se retraso un momento en la esquina, note que la madre seguía de largo pero buscando
al niño no lo vi cerca de ella y luego apareció acelerando el paso para
seguirla. Es probable que haya visto en ese lapso a través de las ventanas y de
alguna forma resuelto en parte su curiosidad y así luego continuar el camino
junto a su madre.
En mi caso recuerdo que fue en mi etapa preescolar cuando
percibí que no era funcional ni seguro confiar en los otros, por lo cual decidí
ser más independiente y no pedir ayuda, sino ver como podía arreglármelas por
mi cuenta y eso puede explicar mi conducta ermitaña y con tendencia hacía
querer ser autosuficiente y por ende mi escasa habilidad para lograr
coordinarme con otros.
Referencias:
http://esmateria.com/2014/03/13/el-cerebro-de-este-chico-podria-descifrar-el-autismo/?all=1jueves, 7 de noviembre de 2013
La visceralidad como obstáculo para la buena comunicación
En este gusto por escribir, por sacar al exterior lo que
sucede en la mente, esa mezcla de todo lo que se observa y de todo lo que uno
recuerda acontece la reacción del lector. A veces grata y reconfortante, en
otras hostil y desafiante.
Tiene algo de interesante la segunda cuando manifiestan que
uno puede errar, aún cuando visceralmente pueda ser difícil de soportar sobre
todo cuando la forma es agresiva. El ego surge como esa sensación de freno
intestinal que promueve la reacción animal de defenderse cuando uno no pensó en
qué pasaría con lo que escribía y obtiene una respuesta inesperada en
contraposición. Esa sorpresa puede ser positiva porque aquello que nos
intranquiliza nos puede poner a pensar, en vez de reaccionar simplemente ante
el malestar.
Lo positivo es razonar y hacer algo productivo con la
oposición, tratando de resolver los conflictos que surjan de la interpretación a
través del debate; dando la razón cuando se percibe o confrontando con argumentos
lógicos si parece una provocación porque no se
da cuenta uno de la equivocación.
Si bien es diferente intranquilizarse por un error cometido que ser agredido, a lo cual es natural poner un límite. Leyendo una novela una frase vino a mi mente: “en las cuestiones de razón la violencia no es la solución”. Recordando el porqué se dice que en un libro están todas las respuestas de la vida al encontrar una parte donde narra como las personas, aún con diferencias, pueden relacionarse comprendiendo las razones del otro y como ante diferencias de opinión, conceptos o formas de resolución, incitar a la división no resuelve nada. Para compartir el mismo referente que me llevó a la frase transcribo algunos fragmentos de “Vivir para contarla” de Gabriel García Márquez:
Si bien es diferente intranquilizarse por un error cometido que ser agredido, a lo cual es natural poner un límite. Leyendo una novela una frase vino a mi mente: “en las cuestiones de razón la violencia no es la solución”. Recordando el porqué se dice que en un libro están todas las respuestas de la vida al encontrar una parte donde narra como las personas, aún con diferencias, pueden relacionarse comprendiendo las razones del otro y como ante diferencias de opinión, conceptos o formas de resolución, incitar a la división no resuelve nada. Para compartir el mismo referente que me llevó a la frase transcribo algunos fragmentos de “Vivir para contarla” de Gabriel García Márquez:
“El grupo se había
formado de un modo espontáneo, casi por la fuerza de la gravedad, en virtud de
una afinidad indestructible pero difícil de entender a primera vista. Muchas
veces nos preguntaron cómo siendo tan distintos estábamos siempre de acuerdo, y
teníamos que improvisar cualquier respuesta para no contestar la verdad: no siempre
lo estábamos pero entendíamos las razones.”
“Nuestras pocas discrepancias
serias las discutíamos sólo entre nosotros, y a veces alcanzaban temperaturas peligrosas que sin embargo se
olvidaban tan pronto como nos levantábamos de la mesa, o si llegaba algún amigo
ajeno. La lección menos olvidable la aprendí para siempre en el bar Los
Almendros, una noche de recién llegado en que Álvaro y yo nos enmarañamos en
una discusión sobre Faulkner. Los únicos testigos en la mesa eran Germán y
Alfonso, y se mantuvieron al margen en un silencio de mármol que llegó a
extremos insoportables. No recuerdo en qué momento, pasado de rabia y de
aguardiente bruto, desafié a Álvaro a que resolviéramos la discusión a
trompadas. Ambos iniciamos el impulso para levantarnos de la mesa y echarnos al
medio de la calle, cuando la voz impasible de Germán Vargas nos frenó en seco
con una lección para siempre:
-- El que se levante
primero ya perdió.”
Reflexión de lo visceral
La parte visceral ante el error suele ganar a la mente, si los argumentos que se comunican parten de las sensaciones no tendrán sentido
más que la misma reacción defensiva de la otra parte. Tratar indirectamente un
asunto esperando que la otra parte reaccione favorablemente al ser sólo agresivos
y vociferar que el otro daña no lleva a éste a entender el porqué, de dónde
surgió la acusación; tan sólo comprenderá que el otro está molesto y quiere doblegarlo.
En un estado de enemistad ni siquiera funciona la intervención de un tercero que tome el papel de neutral, que los otros por estar a la defensiva y en polos opuestos no quieran tomar, porque es factible que el que interviene acabe inserto en la discusión que se originó en un concepto y derivó en tintes personales. Enfocarse en una discusión emocional con un aire racional sólo puede derivar en malosentendidos.
En un estado de enemistad ni siquiera funciona la intervención de un tercero que tome el papel de neutral, que los otros por estar a la defensiva y en polos opuestos no quieran tomar, porque es factible que el que interviene acabe inserto en la discusión que se originó en un concepto y derivó en tintes personales. Enfocarse en una discusión emocional con un aire racional sólo puede derivar en malosentendidos.
Algo que cuesta aceptar es como las personas no pueden
aplicar ser neutrales para debatir conceptos y no discutir por personalidades o
reacciones. ¿Por qué no pueden vencerse a si mismos, dejarse de lado y
enfocarse en la idea? ¿Por qué consideran que no acordar con una idea o forma
de realización es similar a ser atacados físicamente? ¿Por qué prefieren dialogar
sólo con quien tiene su mismo punto de vista y sacar la conclusión que nunca
estuvieron equivocados en vez de tratar directamente con quien están en
desacuerdo y que saben les va a responder desde otro ángulo?
Un debate, bien realizado, desde diferentes puntos de vista es sumamente
enriquecedor porque ayuda a que las personas amplíen sus conocimientos, se
cuestionen, duden de lo que recuerdan, traten de investigar si les faltan
elementos para poder argumentar no con sensaciones y cólera sino con lógica.
Incluso el que puedan llegar a marcar que su molestia surgió por observar un
argumento incoherente y poder señalarlo puntualmente. Debatir no es agredir al
otro insultándole por ignorante, o apelar sobre las intenciones que tuvo.
Debatir es decir "tengo este conocimiento y no concuerda con el tuyo".
Parece más lógico que si se quiere llegar a algo concreto cada
persona evalúe las razones del otro, preferiblemente las que comunica de forma
directa. Si se llegan a deducir indirectamente no podría el observador realizar
una afirmación categórica, en términos comunes el: “tu razón es la que digo yo” porque la mente humana tiene a interpretar y fundamentalmente dirigir la
atención hacia lo que está pensando, dando lugar a una alta probabilidad de
cometer un error.
Si no concuerda la deducción con la comunicación directa tampoco es motivo de reacción ya que está establecida la premisa de que al surgir una confrontación es porque no piensan igual y sólo quedaría comunicar las bases que tuvieron para llegar a la idea, con el fin de establecer si llegan a conclusiones de forma radicalmente diferente.
Si no concuerda la deducción con la comunicación directa tampoco es motivo de reacción ya que está establecida la premisa de que al surgir una confrontación es porque no piensan igual y sólo quedaría comunicar las bases que tuvieron para llegar a la idea, con el fin de establecer si llegan a conclusiones de forma radicalmente diferente.
Con información clara de ambas partes tratar de percibir si son,
simplemente, formas diferentes de solución pero con un mismo resultado final.
Si la reacción de molestia es porque se percibe un riesgo de equívoco y que
ello derive en complicaciones puede razonarse cuáles serían y así al transmitir
al otro la observación podría motivar a que reflexione o bien llevar que ambos
analicen específicamente el error desde sus diferentes perspectivas. Puede que
lleguen o no a una solución conjunta pero en dado caso estarán más claras las
posiciones y cada quien puede, en ese punto que no comparten tomar el rumbo que
consideran más adecuado que sea racional y responsabilizándose de resolver las
consecuencias futuras.
domingo, 13 de octubre de 2013
De la demencia hasta el concepto de Síndrome de Asperger, cronología básica
Hasta principios del siglo XX las personas dentro de lo que
ahora se le denomina Coeficiente del Espectro Autista se les denominaba
simplemente dementes en la categoría de Enfermos Mentales.
En 1912 el psiquiatra Eugene Breuler se dio a la tarea de
ordenar clasificaciones para poder precisar los diagnósticos y así fue el
primero que acuño palabras para ser incorporadas al vocabulario médico como:
esquizofrenia, ambivalencia y autismo.
Ello sirvió para establecer de forma clásica dos definiciones en cuanto a trastornos mentales:
"Neurosis: Afectan en mayor grado a la percepción del sujeto sobre sí mismo, y a su nivel de agrado, de plenitud y de integración del yo, así como a sus relaciones con el entorno social y familiar más cercano; sin embargo, no presentan los síntomas usuales de desconexión con la realidad y amplio alejamiento de la vida social, pueden desempeñarse laboral y académicamente.
Psicosis: Abarcan la manifestación más claramente asociada a la enfermedad mental, sus síntomas clásicos incluyen alucinaciones, delirios y grave alteración afectiva y relacional, estos trastornos suelen tener un factor orgánico bastante pronunciado como los Trastornos Depresivos y Bipolares, aunque las esquizofrenias son claramente las de mayor repercusión personal, social y familiar dado su carácter crónico y degenerativo caracterizado por los elementos propios de todos los trastornos psicóticos a los cuales se añaden la desconexión con la realidad y el aplanamiento afectivo."
Si bien el concepto de Breuler era que
el autismo formaba parte de los síntomas de la esquizofrenia, definiéndolo como
una “función compuesta alterada de la relación con la realidad”. Lo que estableció como esquizofrenia sin estados psicóticos fue:
“No hay alteración
primaria de la percepción, orientación, memoria, sensaciones, conciencia,
motilidad. Estas funciones simples están intactas y si parecen perturbadas es
por la alteración de los procesos afectivos y de asociación. Son estas últimas
las funciones simples alteradas.
No hay una pérdida de
la realidad generalizada, sino sólo en algunas
cuestiones que amenazan contradecir los complejos.
Otras funciones
compuestas alteradas son la atención, la voluntad, la actividad y el comportamiento.
No está alterada la inteligencia; la «demencia» esquizofrénica es producto del deterioro
de las otras funciones.
Del autismo parten
muchos de los síntomas accesorios: alucinaciones, ideas delirantes, perturbaciones
accesorias de la memoria, despersonalización, alteraciones del lenguaje y la escritura,
algunos síndromes agudos como los estados crepusculares u oníricos y los
síntomas catatónicos (estupor, mutismo, estereotipia, amaneramiento, catalepsia,
hiperquinesia, negativismo, obediencia automática —ecolalia, ecopraxia—,
automatismos espontáneos, impulsividad.
Otros síntomas
accesorios son los somáticos: alteraciones encefálicas, endocrinas, cardiovasculares,
hematológicas, glandulares, exocrinas, metabólicas, respiratorias, neurológicas,
sensoriales, etc.”
Descripción que concuerda en algunos aspectos con algunas manifestaciones del autismo, dentro de la clasificación actual, por lo cual en ocasiones a éste se le diagnostica como esquizofrenia.
En 1943 el psiquiatra Leo Kanner realiza la primera
descripción sobre el autismo que dio la idea de personas con nulo o poco
lenguaje verbal, bajo coeficiente intelectual o posible retraso (dado que no
aprobaban los exámenes de CI), comportamiento autoestimulatorio y extraños
movimientos, considerándolo como “un síndrome conductual que se manifiesta por
una alteración del lenguaje, de las relaciones sociales y los procesos
cognitivos en las primeras etapas de la vida”. Quedando esta primer definición
en el imaginario colectivo. En la actualidad se considera que se refiere a autistas
de alto o bajo rendimiento, con algún grado de incapacidad para conectarse con el mundo y las personas:
“Iba de un lado a otro
sonriendo, haciendo movimientos estereotipados con los dedos, cruzándolos en el
aire. Movía la cabeza de un lado a otro mientras susurraba o repetía el mismo
soniquete de tres tonos. Hacia girar con enorme placer cualquier cosa que se
prestara hacerse girar…
Cuando lo metían en
una habitación, ignoraba completamente a las personas y al instante se iba por
los objetos, sobre todo aquellos objetos que se podían hacer girar… empujaba muy
enfadado la mano que se interponía en su camino o el pie que pisaba uno de sus
bloques…”
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En 1944 el pediatra Hans Asperger describe niños con ciertas
similitudes a las observadas con Kanner pero no tan marcadas, todos con
capacidad de habla, desarrollo del lenguaje incluso superior a lo esperado en
su grupo de edad, inteligencia normal o superior, capacidad para estar en grupos
sociales pero mostrar una conducta atípica, desafiante o extraña. Apareciendo
las conductas que indican el trastorno cuando las habilidades de contacto
social comienzan a desempeñar un papel fundamental en la vida de las personas. Por lo cual lo denomino Psicopatía autista
puesto que las personas en el afán de realizar lo que tienen en mente pueden ignorar
las necesidades de las otras personas.
Diferenciándose del concepto del autismo de Kanner principalmente por ser menos visibles sus manifestaciones, por la
habilidad para comunicarse y por su capacidad de respuesta que permite someterse a un examen de CI. Las evidencias disruptivas se presentan cuando su capacidad es superada por una demanda social. Siendo confuso poder realizar
un diagnóstico porque aparentemente nada indica que tengan imposibilidad para la realización de tareas sociales. Por lo cual suele confundirse en un diagnóstico "a ojo" con
patologías como las psicosis dadas manifestaciones abruptas en cambios de
carácter ante la frustración o la ansiedad. O con la psicopatía por tener
algunos rasgos en común pero diferenciándose de ésta porque la persona dentro
del espectro autista tiene escrúpulos y siente culpa, intenta compensar un daño
cuando encuentra lógico hacerlo.
Se establece dentro de la clínica que una persona con
Síndrome de Asperger puede llegar a desarrollar una psicosis como una
comorbilidad, pero que no puede llegar a ser un psicópata al ser polos
opuestos como expuso el Dr. Simón Baron Cohen en 2011 dentro de su libro “La
ciencia del mal”.
Con el fin de aclarar las diferencias entre esas dos
entidades y el Síndrome de Asperger se incluyen las características de las
mismas:
"Psicosis: En las psicosis la perturbación es de tal magnitud
que la apreciación de la realidad es defectuosa y particular.
La psicosis es una enfermedad que conduce a que el
inconsciente se torne consciente y tome posesión del control sobre el
individuo.
El individuo es peligroso para sí mismo, la
sociedad o los demás (juicio desviado).
Se afecta toda la personalidad, el sujeto se encuentra
desorganizado, desintegrado, falto de armonía, le falta discernimiento para
darse cuenta que está enfermo psiquiátricamente y se alteran casi todas sus
funciones psíquicas. Se presentan síntomas inadecuados, pero específicos,
duraderos, crecientes y progresivos.
Todos los síntomas anormales como alucinaciones,
delirios, etc., son vividos como una realidad y se manifiestan en su
comportamiento conductual."
"Psicopatía: Los
psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimiento, por eso
interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las
utilizan para conseguir sus objetivos: la satisfacción de sus propios
intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal.
La
falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del
otro, es decir el quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como
cosa es uno de los pilares de la estructura psicopática.
Los
psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo
sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes.
Sin embargo, estas personas sí tienen conocimientos de los usos sociales, por
lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de
las personas.
Además,
los psicópatas tienen como característica el tener necesidades especiales y
formas atípicas de satisfacerlas, que en general implican cierta ritualización.
El acto psicopático hacia el otro se configura mediante la necesidad del
psicópata y su código propio, que desde su punto de vista lo exime del
displacer interno.
El
problema de las necesidades de los psicópatas es que al no ser compartidas por
el grupo, no pueden ser comprendidas ni generar empatía, por situarse fuera de
las leyes de la costumbre y del bien común, aunque estas necesidades son
sentidas con fuerza e impelen a la acción del psicópata.
Además
los psicópatas tienen un marcado egocentrismo, una característica que pueden
tener personas sanas pero que es intrínseca a este desorden. Esto implica que
el psicópata trabaja siempre para sí mismo por lo que cuando da, es que está
manipulando o esperando recuperar esa inversión en el futuro.
Otra
nota común es la sobrevaloración de su persona, lo que los lleva a una cierta
megalomanía y a una hipervaloración de su capacidad de conseguir ciertas cosas
y la empatía utilitaria, que consiste en una habilidad para captar la necesidad
del otro y utilizar esta información para su propio beneficio, lo que
constituye una mirada en el interior del otro para saber sus debilidades y
obrar sobre ellas para manipular."
En 1979 las psiquiatras Lorna Wing y Judith Gould usaron el concepto de espectro autista. Con base en sus estudios definen al autismo como un continuo más que "como una categoría diagnóstica, como un conjunto de síntomas que se puede asociar a distintos trastornos y niveles intelectuales. Los rasgos del espectro autista no se producen sólo en personas con trastorno profundo del desarrollo, sino en otras cuyo desarrollo está afectado por diferentes causas... Las alteraciones sintomáticas del espectro autista son las que definen esencialmente las estrategias de tratamiento, más que las etiquetas psiquiátricas, neurobiológicas y psicológicas con que se definen los cuadros".
Lorna Wing desarrolló los conceptos que son utilizados como base para el diagnóstico: Trastorno de la reciprocidad social, trastorno de la comunicación verbal y no verbal, ausencia de capacidad simbólica y conducta imaginativa, patrones de actividad e intereses.
En 1981 Lorna Wing da a conocer las investigaciones de Hans Asperger e introduce el término Síndrome de Asperger en su publicación titulada "Asperger´s Syndrome: a Clinical Accout"
En 1979 las psiquiatras Lorna Wing y Judith Gould usaron el concepto de espectro autista. Con base en sus estudios definen al autismo como un continuo más que "como una categoría diagnóstica, como un conjunto de síntomas que se puede asociar a distintos trastornos y niveles intelectuales. Los rasgos del espectro autista no se producen sólo en personas con trastorno profundo del desarrollo, sino en otras cuyo desarrollo está afectado por diferentes causas... Las alteraciones sintomáticas del espectro autista son las que definen esencialmente las estrategias de tratamiento, más que las etiquetas psiquiátricas, neurobiológicas y psicológicas con que se definen los cuadros".
Lorna Wing desarrolló los conceptos que son utilizados como base para el diagnóstico: Trastorno de la reciprocidad social, trastorno de la comunicación verbal y no verbal, ausencia de capacidad simbólica y conducta imaginativa, patrones de actividad e intereses.
En 1981 Lorna Wing da a conocer las investigaciones de Hans Asperger e introduce el término Síndrome de Asperger en su publicación titulada "Asperger´s Syndrome: a Clinical Accout"
Referencias (Nota: los párrafos entre comillas indican que fueron tomados completamente desde la fuente):
Breuler: un pionero. Liliana Elstein http://www.intercanvis.es/pdf/07/07-05.pdf
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